Categoría: Películas
3 Mayo 2011
The happiness now is part of the suffering then… That´s the deal.
La felicidad de ahora es parte del sufrimiento después… ése es el trato.
Esto le dice Helen a su esposo, C.S. Lewis, en la película “Shadowlands” (Tierra de Sombras en castellano). Los dos van caminando por deliciosos bosques y todo es tan perfecto que se sienten plenamente felices. Es sólo un momento, que pasará, y los dos tienen claro que les espera un sufrimiento después.
Soy una fanática de la película. La primera vez que la vi me dejó maravillada y esta frase me hizo recordar al héroe de mi adolescencia: el Hermano Douglas Roper, S.M. Una persona verdaderamente especial que, en cada clase que nos dictaba a los 50 adolescentes algo desorientados que lo escuchábamos, decía frases que perduran en nuestros recuerdos y nos sirven para la vida. Y digo esto sin temor a equivocarme, porque sé que cada uno de nosotros tiene en su mente y en su corazón todas las enseñanzas del Hermano Douglas.
Era una tarde como cualquiera y estábamos en tercero de secundaria. El Hermano Douglas habló de la felicidad y de la necesidad del sufrimiento para tener con qué compararla cuando llegara.
Su estilo era fascinante, nos tenía a todos en el bolsillo y de hecho fue nuestro Padrino de Promoción. Nunca olvidaré la clase en que dijo estas cosas: el sufrimiento es necesario en la vida; si no, no sabríamos apreciar la felicidad porque no tendríamos con qué compararla cuando llegue. Y con esa sencillez nos enseñó a valorar el sufrimiento y el dolor.
Lo mismo les sucede a Lewis y su esposa en "Shadowlands". Él habla del dolor en cada una de sus clases, y no sabe en realidad qué cosa es sólo hasta que experimenta la falta de Helen. Y allí dicta una de sus mejores clases, la más apasionada quizá, la más sentida. Lewis habla del dolor porque en ese momento lo conoce realmente: ése era el trato…
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servido por heladodelimon
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17 Febrero 2011
"Vanity, definitely my favorite sin"
Con estas palabras termina la película "El abogado del Diablo" (dirigida por Taylor Hackford en 1997). Pero soy una convencida de que, si en el séptimo arte se trata de un final impresionante, en el mundo real es como comienza la perdición de la humanidad.
Al Pacino, el diablo en el filme, repite unas cuantas veces esta frase. Y se refiere a la soberbia. Asegura que es su pecado favorito. Y cómo no va a preferirlo a la gula o la lujuria, si en la soberbia se encierran las más temibles -y las menos visibles- faltas a Dios (para el creyente), faltas a la familia, faltas a la amistad, faltas a uno mismo...
¿A dónde te conduce la soberbia? No creo que me equivoque si aseguro que el soberbio termina perdiendo a lo que, en teoría, más quiere, a lo que, en teoría, es lo más importante en su vida.
Y digo "en teoría" porque, en la práctica, el soberbio no piensa más que en sus triunfos, en sus logros, en el prestigio que va obteniendo e incrementando. Sus seres queridos están allí, le acompañan desde casa, mientras él escala posiciones.¿Por qué atenderlos si ya están seguros en casita? El gran triunfador tiene claro que lo único que no debe descuidar es su brillante carrera.
¿Insensatez? Permítanme decirles que no. Es SOBERBIA de la más pura.
En la película, el demonio le pregunta al apuesto y prometedor abogado, interpretado por Keanu Reeves, si no estará descuidando demasiado a su esposa por entregarse de lleno a su trabajo. Imaginar al mismo diablo intentando que se haga consciente ya es impresionante. Pero es mucho más impresionante todavía comprobar la respuesta del hombre: mi temor es arrepentirme luego si dejo de triunfar por dedicarme a ella. Lo importante para el joven abogado es que nunca ha perdido un juicio, y se va olvidando de que el amor de su vida (una mujer hermosa y amable) se pierde en la soledad. Una soledad que el mismo diablo aprovecha para destruir no sólo al hombre, sino a la esposa y a toda la familia.
Vayamos con cuidado por la vida, señoras y señores, no vaya a ser que sólo al final, cuando ya hemos sucumbido, cuando ya no hay nada que salvar, nos demos cuenta de que el diablo nos había conquistado de la manera más sutil; porque la soberbia, definitivamente, es su pecado favorito.
servido por heladodelimon
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16 Agosto 2010
No leí la crítica de esta película, pero cuando mis hijos me sugirieron verla accedí gustosa. Lo que pensé después fue que el mayor mérito del filme es que se ha hecho con un presupueto muy bajo, alrededor de unos 15 mil dólares. Del estilo de "Las Brujas de Blair", esta película no me causó miedo alguno, cosa que sí consiguió con mis menores hijos.
Lo cierto es que la vi por darles un poco de gusto, pero no quise irme a dormir sola. Así que le pedí a mi hija mayor (de 19 años) que me acompañara esa noche. Y la pobre accedió sin presagiar lo que le esperaba, pues me pasé la noche dándole golpes y echándola casi de la cama. La razón: en mis sueños había "paranormal activity". Un demonio se había metido en un paquete de ropa que acababa de comprar, así que trataba de expulsarlo con las más fuertes sacudidas, gritos y empujones.
Mi niña, que intentaba dormir, tuvo que despertarme para asegurarse de que "todo iba bien". Pobre criatura. Nunca hubiera imaginado que una película de miedo causara efecto tan nefasto en el sueño de su madre...
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10 Marzo 2010
Es una pena que el hombre vaya destruyendo a su paso todo lo bello... Así de tajante ha sido el comentario de mi hijo pequeño al salir del cine. Hemos visto Avatar, la impresionante película en 3D, dirigida por James Cameron.
Mi hija mayor, naturalmente, ha sido algo más profunda y me ha comentado que el peor enemigo del hombre es él mismo. Creo que los dos tienen razón. Aunque a veces resulte inexplicable, somos los mismos seres humanos los que nos vamos deshaciendo de las cosas que nos ha regalado la naturaleza. Sacrificamos paisajes so pretexto de encontrar riquezas bajo ese trozo de tierra. Y lo peor de todo es que veces el sacrificio ni siquiera ha valido la pena.
Avatar es una excelente película. Buenos actores y grandiosos efectos especiales nos permiten pasar un rato agradable a los sentidos. Vista en 3D, mejor todavía. Y lo más importante de todo es que además nos hace pensar.
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12 Diciembre 2009
Una película capaz de levantar el ánimo a cualquier marido/mujer que quiera salvar su matrimonio a punto de romperse. Muchos podrán decir que la vida es bastante más complicada que el cine y que no siempre los finales son felices. Y tendrán razón, pero de cualquier manera creo que cada uno es capaz de saber hasta dónde está dispuesto a luchar.
Discusiones, gritos, peleas, puntos de vista simplemente distintos... unos más que otros pueden haber vivido situaciones aparentemente insalvables. Pero quién no estaría dispuesto a batallar unos días más por "apagar el incendio". Kirk Cameron interpreta al bombero dispuesto a salvar su matrimonio y convertirse en el héroe de su propia esposa que ya no cree en él.
Con un presupuesto de US$500,000, Fireproof llegó a ser un éxito de taquilla que además de ganancias para los productores, puede generar una riqueza interior en el espectador, inspirarlo a fortalecer la vida de pareja, y hacerlo consciente de que el matrimonio es una lucha para toda la vida.
servido por heladodelimon
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