Mientras guarde sus datos
De vez en cuando, reviso mi libreta de direcciones. Además de guardar algunas en mi memoria, tengo registrados en mi ordenador los datos de mis familiares y amigos más cercanos. Con ellos, me comunico seguido, así que estoy enterada de cómo van sus vidas, sus trabajos, sus estudios...
Lo normal es que esta libreta de datos se vaya incrementando. Es lo que a todos nos pasa. Cada vez conocemos a más gente y es natural que estemos en contacto.
Sin embargo, también guardo datos de personas a las que no he vuelto a escribir más. Ni ellos a mí. No puedo llamarlos por teléfono, ni enviarles una postal por correo aéreo. Sólo puedo pensar que están bien allí donde se fueron porque llevaron una vida buena. No soy capaz de borrar esos datos. Varios siguen en mi memoria. Y a veces he sentido el deseo de volver a escribirles un correo electrónico. Otras, he vuelto a leer los últimos mensajes que me enviaron.
Cuando he tenido intención de borrar esas direcciones, algo me ha detenido... y he llegado a la conclusión de que ese algo ha sido la intensa sensación de que mientras guarde sus datos, parte de sus vidas seguirá conmigo. Mientras guarde sus datos, no habrán muerto del todo.
