De mantequilla por la vida
Quién no fue mantequilla alguna vez mientras jugaba con los mayores del barrio. No creo que me equivoque si digo que los de mi generación (soy nacida en los setentas) saben a lo que me refiero. Ser "mantequilla" te daba todas las ventajas en el juego, pues simplemente nadie iba a exigirte nada porque eras el menor, el más débil, el más lento, el más pequeño. No estabas obligado a respetar las reglas y todo eso te convertía en un intocable. Y la cosa mejoraba muchísimo si entre los más grandes también jugaba tu hermano mayor, pues él se iba a encargar de que siempre te trataran como el "mantequilla" que eras.
Yo fui mantequilla, y luego vi ser mantequilla a los hermanos menores de mis amigos. Y no sé si se sigue usando esa fórmula en los juegos. En cambio, sí que puedo asegurar que conozco personas que seguirían siendo mantequilla por el resto de su vida. Y no sólo en los juegos, sino en todas sus relaciones personales.
Es una especie que no abunda y ya podemos dar gracias por eso. Sin embargo, es seguro que más de uno de nosotros se ha encontrado a varios que van por la vida en plan de intocables. A éstos no les hagas nada por ningún motivo. Pretenden ir de mantequilla por el mundo. Se permiten todo ellos mismos, pero no soportan que los demás les digan nada. Ellos pueden recriminar al resto, pero a ellos nadie puede reclamarles nada. Es probable que hasta se quejen con su hermano mayor porque son incapaces de solucionar sus problemas solos, pero lo característico de estas personas es que suelen ser tan exigentes con los demás, como permisivos consigo mismos.
¿Habrá que cuidarse un poco? Sí que valdría la pena, aunque lo más importante es identificar a los "mantequilla" que uno tiene cerca. Con esto, al menos se evitan algunos disgutos.
