Pequeñas cosas
Una persona me decía que el pacto más importante que tiene con su marido desde que se casaron es el de no irse a la cama sin darse un beso. Aunque haya sido un día de discusiones, pequeñas o grandes, el beso de las buenas noches es algo impostergable para ellos.
Me explicaba sus razones y para esta pareja era más que suficiente pensar que al día siguiente les esperaban cosas nuevas. Si mejores o peores no era lo importante, esperaban cosas nuevas y no valía la pena dormirse molesto con el otro. Filosofía de sabios, pensé, y recordé aquella canción que dice puedes morir ahogado, en una isla, o en cualquier bar... o puede que esta noche te duermas y nunca vuelvas a despertar.
Y no hay que ponerse tan trágicos, pero quién no ha escuchado alguna historia en la que gente se acuesta y ya no despierta más. Sólo con esto hay motivos suficientes para agradecer al otro (con un beso o cualquier otro gesto) cada día que vuelve a acostarse con nosotros. Darse el beso antes de dormir, haya sido el día bueno o malo para la pareja, es una práctica bastante provechosa pues es seguro que los enojos y las rabietas empiezan por desaparecer en ese mismo instante.
