Toma de decisiones
Lo hace Ilsa en Casablanca cuando sube al avión con Víktor Laszlo. Deja a Rick porque tiene un marido bueno al que entregar su vida...
Y lo hace también Francesca, en la película Los puentes de Madison. Se queda con su buen marido y dedica su existencia a la familia en vez de irse con quien considera el amor de su vida. A éste ya le entregará sus cenizas cuando muera, pero en el momento clave ha tomado una buena decisión, ésa que no le pesará en la conciencia al pasar los años, ésa que le da la tranquilidad mientras vive.
En ambos casos, hubieran podido elegir otro camino. El camino que a corto plazo les daría una felicidad cierta pero de precio muy alto. ¿Quién puede dejar a su marido si es un ser respetable, bueno, "incapaz de matar una mosca" como dice Francesca? Tal vez allí estaba el meollo del asunto, en pensar en lo que merecen o no merecen los demás de nuestra parte.
Pero como la vida real es muy distinta a las películas, seguro hay mujeres que se van y dejan a maridos ejemplares. Y seguro hay más de las otras, ésas que se quedan aunque el marido diste mucho de ser una persona al menos coherente. Ellas están allí: maltratadas, burladas, atropelladas... y siguen allí. ¿Por qué? Sólo ellas conocen sus razones, sólo ellas saben lo que viven y, aunque contaran sus vivencias, es probable que nadie supiera cómo han sufrido realmente. La pregunta es: ¿estarán decidiendo bien?
Ilsa y Francesca eligieron a sus maridos en lugar de sus sueños. Y sólo basta ver sus ojos húmedos para comprender que la decisión les costó lo suyo. Pero decidieron y se quedaron al lado de personas buenas que bien valían cualquier sacrificio.

Yo dijo
Bien, decidiste e hiciste bien. Ahora recupérate, reinvéntate y sal a brillar...
5 Enero 2011 | 05:18 AM