Tienes tus manitos...
Tienes tus manitos, ponte a trabajar. Eso le responden quienes más quieren a una amiga que encontré hace poco. Me cuenta que ya no llora cuando le responden así, que el tiempo la ha ayudado y que, por el contrario, se ríe mucho cuando escucha esas palabras.
Si comenta que necesita una crema, su hermana le dice: Tienes tus manitos, ponte a trabajar. A continuación: las carcajadas.
Si dice que le falta dinero, su hija le dice lo mismo. Y más carcajadas.
Si dice que quiere salir a comer a un buen restaurante, es igual.
¿Cómo puede reir de eso? Muy sencillo: hace unos años, la frase la hacía llorar. La escuchó muchas veces. Dependía de alguien que no estaba dispuesto a "mantenerla" y las veces en que discutían salía la frasesita de la humillación. Ella no podía trabajar por una serie de cuestiones, pero el marido estaba bien ubicado. Razón suficiente para que a la primera le hiciera sentir lo poco que ella valía.
Ignoro si mi amiga ha podido "ponerse a trabajar". Sin embargo, me atrevo a asegurar que noto en sus ojos la libertad y la serenidad. Claro que le responden así, pero luego la llevan donde pide. Se lo merece, le han dicho sus hermanos, sus papás, sus hijos, sus amigos... TODOS los que la quieren de verdad.
