Hace un año
Es 21 de noviembre. Se cumple un año. El del 2010 fue uno de los días más claros y reveladores de mi existencia. Mis Marías me ayudaron sin saberlo. Mi pequeña se había enfermado mucho y estaba en el hospital. Mi otra María cumplía 90 años y me había salvado como solo lo habría hecho un ángel. Justo ella, con esos preciosos ojos azules que cuando me miraban parecían acercarme al Cielo.
Comprobar verdades irrefutables. Fue la última vez que elegí quedarme callada, porque lo elegí. Habría querido responder y decir "soy yo quien no te va a permitir nada". Sin embargo me callé, porque en el silencio estaba mi refugio. En ese silencio que habitaron tantas personas a las que ahora he vuelto a ver con alegría e ilusión.
Gracias 21 de noviembre de 2010. Gracias Dios por todo lo que pasó. Bien dice mi hijo Renzo: era la única manera de tomar una decisión definitiva, sin vuelta atrás, sin mirar siquiera. Todo estaba dicho, todo quedaba más que claro. Qué bueno fue ver una vez más aquella reacción. Era la última. Era mi salvación "in every sense", como dice Rose en Titanic. Ella misma asegura en la película que "el corazón de una mujer es un cofre lleno de secretos". El mío no era la excepción, nunca lo fue.
